El falso periodismo de Roberto Quiñones



Por Karla Limia

“Terrorismo mediático”. Basta introducirse estas palabras en un navegador de Internet y aparecerán cientos de respuestas –políticas, académicas, culturales que invaden nuestras vidas.

Desde hace años, el espacio virtual ha sido utilizado como medio para la divulgación de todo tipo de opiniones y comentarios, unas  que muestran,  en algunos casos, las realidades cotidianas y en otros,  se tergiversan mal intencionadamente.

Cubadebate es uno de estos sitios digitales que nació al calor de la lucha de nuestro pueblo y nació con el objetivo de ser un espacio de intercambio, llevando la verdad de nuestro país al resto del mundo, para reflejar las conquistas de este pueblo, además de socializar y debatir cuestionamientos que están presentes desde el surgimiento del sitio. Debido a esto, en el sitio se encuentran opiniones de todo tipo, relacionadas con diferentes temas de nuestra realidad.

Señor Quiñones, el derecho de las personas a pensar diferente y expresar su opinión ha sido moderado, sí, pero no soslayado ni impedido. La moderación es un derecho para todos los administradores de un sitio en Internet, no es ni anti-ético, ni ilícito, todos los sitios pueden y deben ser moderados.

Antes de acusar de ilícito y anti-ético el acto o actividad de moderar una página, debería en primera opción revisar dichos conceptos ¿cuál es la ley en internet que declara ilícito este acto? En segundo ¿de qué manera atenta esto contra la ética? 

Las definiciones si importan en el espacio digital. Lo que usted amigo Quiñones, denomina ilícito y anti-ético no es otra cosa que un acto de soberanía, que usted no reconoce por encontrarse al servicio de un Estado enemigo en su condición de lame botas. Por otra parte, acusar de discriminación e irrespeto al gobierno cubano, es verdaderamente resultado de la desinformación, o el deseo explícito de hacer juego a los que viven y disfrutan el amplio negocio de la subversión. 

Cuba ha sido señalada por diferentes organismos internacionales como uno de los países que más cumple los derechos humanos y civiles. Es cierto que aun persisten problemas sociales y demandas de nuestra auténtica sociedad civil que aun hay que regular, pero la Constitución Cubana se encuentra en constante revisión con el objetivo de satisfacer las necesidades de nuestro pueblo. Y ello se refleja en la implementación de los lineamientos económicos, políticos y sociales del Partido, donde se harán todos los cambios necesarios con un profundo criterio democrático, tomando siempre la anuencia de nuestro pueblo.

Sin embargo, es preciso reconocer cuánto de bondadoso ha tenido - y tiene - nuestro proceso político. Diversidad, aceptación, tolerancia son términos que Cuba maneja y aplica hace ya varios años. La visita de altas autoridades católicas -entre ellos San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco- dan fe del respeto y la aceptación. Hecho que se extiende a otras denominaciones religiosas como expresara Don Fernando Ortiz, Cuba es un ajiaco criollo.

El derecho y la libertad de palabras están consagrados en la Constitución, pero no debe ni pueden dañar nuestra sociedad. Impedir los actos que agreden a nuestra sociedad y nuestro Estado es también un derecho,  el estado de derecho de cada país a defenderse.

Señor Quiñones, el periodismo practíquese a nombre de una agencia o no es legal, pero cuando se hace mediante la tergiversación, la maldad y la manipulación,  es un acto de terrorismo que solo lo practican los asalariados del imperio como usted.

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